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Carajo! necesitaba sentirme libre, no tener que pensar sino en la calle
y en los demás autos. A pesar de que solo hice 15k (desafortunadamente se me
acabo el agua), mi cuerpo necesitaba el soplo de la brisa, mis pulmones
gritaban por algo de esfuerzo y mis piernas querían arder por el pedaleo.
Pero mi mente, mi pobre mente enloquecida estaba desesperada por hacer
algo distinto. Por una buena dosis de endorfinas que lamentablemente reemplacen
al sexo (por ahora).
Es curioso como una simple salida a pedalear puede cambiar tanto el
panorama, puede reducir la locura y el caos que hierve cada vez que cambias de
canal en la tele. Mientras recorría cada calle, no podía extrañar cierta compañía,
lo cual, dadas las circunstancias es bastante normal, sin embargo, me sentía
libre, me sentía como yo, la chica que poco a poco se ha encontrado con cada
tormenta que ha sobrevivido.
El tener solo pavimento por delante, camino por recorrer y fuerza en las
piernas es liberador. Emociona el pensar que no se a dónde llegaré si continúo
por esta o aquella calle, así me pasa con cada decisión, me doy cuenta de que cada
una es una calle diferente y al tomarla me llevará a distintos caminos. Espero
no perderme de nuevo de aquí en adelante.

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